domingo, 7 de diciembre de 2008

QUE MALAS SON LAS COSTUMBRES,,,


Hoy tras una mañana larga, fría a su vez inquietante, prometedora, he decidido chamuscarme y colgarme en la red de pescados; si, quiero formar parte. Y....aquí estoy.

Te levantas con la boca seca a su vez acompañada por una garganta carraspeante, y te imaginas que en la mesita de atrás, tienes ese vasito de agua que siempre sueles dejar para noches secas o largas, y nunca lo usas, o si bebes, dejas la mitad.

Pero no, en este caso no esta; remoloneas en la cama, y piensas "joder con las cervezas...", sigues en el debate entre cabeza y cuerpo, de cuantas son las ganas de levantarte, abrir el grifo, y dar el trago de tu vida; que luego te deje una extraña sensación en el estómago, cual gusano cabalgando sobre tus tripas.

En mitad de ese debate te das cuenta que tu perra ha vuelto a subir a la cama, bueno eso no es del todo negativo, puesto que gran parte de que la perra haga esa acción recae en mi, ("Condesa, sube bonita.")claro, eso es culpa de las noches solitarias, y algo temerosas.

Lo negativo es que la perra, de mi perra, una vez que sube parece que va a elegir los pies como colchón, pero a medida que avanza la noche Condesa sube, se estira, sube, se estira, sube, se estira y como no es poco larga acabas compartiendo almohada con un ser de cuatro patas.

Lo cual puede haber a gente que le guste, pero mi perra ronca, y de vez en cuando se tira algun pedo, aparte tengo un problema de alergía a perros, gatos y ciertos bichos de los cuales adoro estar rodeada, debería mantener una orden de alejamiento, pero esta orden tiene una gran carga tentadora.

Trás tanta disputa he ido a por el trago de agua, rica, fresca y como siempre, sienta mal.

Luego he mirado la hora, acción a la que cada día tengo más miedo, o es muy pronto y me muero de rabia, o es muy tarde y me muero de rabia.

Esta vez la hora se podía respetar, íncreible, las 11, buena hora.

Condesa pide pis, me voy de paseo con ella, necesita cubrir sus necesidades y yo necesito tomar el aire.

Cojo un par de mandarinas, deliciosas, siempre sientan bien, sobretodopor la mañana; me planteo una ruta con Condesa, igual hasta le hago fotos y juego con ella por la alfalfa.

Pero algo se me olvida, estoy en una mañana del día 7 de Diciembre, y he salido a la calle con un aire temerario, con mi chaquetilla de las mañanas de calor.

La ruta se acorta, queda limitada a que Condesa haga pis a todo correr, ande un poco por la alfalfa y de media vuelta.

Condesa vuelve con el rabo entre las piernas y cabizbaja, supongo que le he roto una ilusión; ella acostumbrada a cada mañana dar nuestro largo paseo y yo viviendo una rutina que casi no me deja ver que el tiempo ha cambiado, que malo es acostumbrarte a algo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

las costumbres son costmbres...no es malo; excepto si te acostumbras del todo.No te cierres nunca!saludos


muy buen texto, me ha heho reir y reflexionar.
me he sentido bastant identificado, sigue.